En el limo se ahogaron los sueños.
No puedo expulsar las vocales de tu nombre.
Me sumerge el silencio de cada consonante.
Asfixiado, expío mis pecados
nadando el purgatorio en cenagales,
deseando el perdón del dios
que el espejo no refleja.
Nunca te confesé mi caudal sin nivel.
Juntamos el roto corazón,
sin pedir indulgencia.
El légamo asomaba en mis labios.
Me solté, al fin, y me salvé.
Me reflejé en la zarca bóveda
saliendo de tu molde.
Me quité el fango,
saliendo de tu centro.
Singlé mi nao lejos de tu arroyo.








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