He tenido
entre mis dedos
el cabo de la vela.
Me ha quemado
por dentro,
me ha llevado
por fuera.
He visto
los niños,
los viejos,
al hombre maldito.
He roído el mendrugo,
he traspasado el espejo.
La sombra
roza el viento
con gota de rocío
en la mejilla.
En medio
de la noche
se vislumbra
la luz de la farola.
La noche de la vida me arrancó y me llevó a la muerte. Despierto con la luz del día. Se cierra, sin señal, el libro de los sueños. ...