Siempre lo supe
aunque fingía.
Tenía la certeza.
Siempre
corrí,
me alejaba.
Hoy,
bostezo.
Muchos versan el amor,
el que se tiene,
el que se tuvo.
Unos escriben enamorados,
desesperados,
ávidos de caricias,
de un abrazo que no sea a su almohada.
Gritan,
lloran,
rompen el labio.
Trazan versos largos,
lánguidos.
Otros maldicen
lo que se pierde.
Barrocos
jugando con las rimas
como quien juega con fuego;
se queman
y queman.
Bebo el agua,
lo apago.
Busco lo exacto,
guardo el libro
en su lugar.
La gente transita. El perro ladra. Fumo. El humo flota. Lanzo el cigarro al cenicero. "© Joan Francesc Vivancos Gallego, 2010-2026...