Tu mano
se ofrece,
la tomo.
Llueve.
Se mojan
los cristales.
Tu mano
se ofrece,
la tomo.
Llueve.
Se mojan
los cristales.
La noche me empuja
a la pendiente.
Me sumerjo
en la espesura.
Una luz
me despierta.
Tu nombre
en la garganta.
Ventanas
de par en par.
La brisa
remueve
la cortina.
Manta arrugada,
sábana que revela
la mañana.
Colcha
en el suelo.
El sol
transita.
Sin brújula
se abre
cada poro
de la piel.
Un guiño,
una seña.
Abriste los ojos, saludabas desde lejos. Respondí. Miré de frente. Una prenda quedó grabada. "© Joan Francesc Vivancos Gallego, 2010-20...