Miro correr el Mundo,
y el mío no se aquieta,
pendiente del ahora,
del incierto porvenir.
He rasgado los velos,
desde lo aparente
a lo fantástico,
de lo incierto,
a lo onírico que envuelve,
que conforma,
que desliza lo real
a un sinsentido embriagador.
Me desgarra
esa insistencia,
ese persistir en lo presente,
ese agujero en que me escondo.
