Un animal
respiraba cerca.
Se acercó,
sonrió,
se apiadó de mis insomnios.
Con su aliento
la noche cede.
Me fui
sin dar las gracias.
Un animal
respiraba cerca.
Se acercó,
sonrió,
se apiadó de mis insomnios.
Con su aliento
la noche cede.
Me fui
sin dar las gracias.
Vence el sueño, se orilla a ese borde que todo difumina. Puede la noche al verbo, al silencio, al gesto del beso. Llega tardío con esa pron...
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