Llevo un barco sin velas,
a la deriva.
Llevo en mis manos
tres piedras.
El azar determina
el destino.
Tengo la certeza
de llegar a buen puerto.
Vence el sueño, se orilla a ese borde que todo difumina. Puede la noche al verbo, al silencio, al gesto del beso. Llega tardío con esa pron...
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