Respiro.
Los ojos se cierran.
Las manos en los bolsillos.
Un papel recuerda mi nombre.
Me esperan.
Hay un tiempo para abrir las puertas,
el aire fluye,
el beso.
Hay un tiempo para cerrar la casa,
no mirar las luces con sus sombras
por la ventana.
Hay un tiempo,
la madrugada.
Lóbrega es la noche cerrada que examina, que atribula con la sombra difumando el perfil. Tirana inflige la ausencia de la luna y del titila...