Rompe la luna
la sombra.
No encuentro
dónde esconderme.
Debajo del olivo
no puede verme.
—¿Quién amará a la Señorita Yvaine?
El día cerró la puerta,
no amaneció.
Despertó
confiada en los sentidos.
Entonó una canción
en tálamo
cubierto de rosas.
Confundió con mariposas
el roce de polillas.
El apego
hincó
su rodilla.
Como un sobre que se abre he cerrado las costuras, he cosido la carne. Como un viento que hiela he sentido el calor del abrazo de la tarde. ...