lo que no se debe decir,
y dicho —porque se puede—,
rompió el cariño
arrojándolo al foso,
al foso del olvido.
Foto por Comstock en Freeimages.com
Persiste la lluvia
igual que el beso
que roza el labio.
Goloso tintineo
en la torre del cielo.
La nube navega la mañana,
se pliega y se desliza.
La lluvia vuela,
pájaro de ritmo hondo,
y cae en tierra yerma.
Como Lázaro,
bautiza lo oneroso
con rocío.
Sigue tintinando:
su gesta.
Imagen de Djovan en Pixnio
Topetan los espejos contra el suelo
y estallan en esquirlas de cristales,
con salvaje fragor de vendavales
hiriendo a contrapelo todo anhelo.
Caía de mi rostro el negro velo
mientras perdía todos los modales;
con púrpura que brota en los costales
mi faz esclarecía el agrio ocelo.
Punzaban mis vocales aguijones,
un río desbordaba consonantes
llevándome cautivo en la corriente.
Perdí de los estribos sus aciones,
y al fin me desnudé de las cargantes
miserias que me herían agriamente.
Foto de Boys in Bristol Photography: https://www.pexels.com/es-es/foto/foto-de-vista-lateral-de-la-persona-3127381/
La palabra es responsabilidad
que dicha no me pertenece,
y el cumplido que enternece
es semilla que se labra;
ambas, semilla y palabra,
son un árbol que hacia el cielo crece.
Crece y se asienta en la tierra,
en el suelo, en el alma,
en la brisa que, calma,
el círculo que en la vida encierra,
y son el alma y la tierra
como la mano y la palma.
No me pertenece la palabra,
ni el misterio que se ofrece,
y en ella se abrazan
el alma y la tierra.
Dunas alisadas: Imagen generada por IA
Miro maravillado tu figura
que tiene la blancura de la nieve,
tan absorto contemplo tu relieve
con albo acompasado de ternura.
Imploro yo a los dioses con premura
que a tu lado me lleve la hora breve
el día que a los cielos yo me eleve
y así gozar dichosa sepultura.
Meciéndome contigo bella luna,
consigo desprenderme de mis dudas
borrándose los pasos del camino.
Se alisa del desierto toda duna
con mucho que me exiges y me ayudas
con tu manto cubriendo mi destino.
Imagen generada por IA de Google Gémini Cierro los ojos— el silencio susurra, siento la brisa. "© Joan Francesc Vivancos Gallego, 201...