Lengua muda,
el golpe no sale.
Grita.
Tengo el poema
en la lengua.
La mano
espera.
De mis dedos
un vaso resbaló.
Las manos vacías,
callo.
Traigo las ofrendas a la mesa, al lugar donde sacian nuestras bocas el hambre sin suelo. Llevo la luz metida en una caja y como Pandora la a...