¡Oh famélica legión!
Me retuerzo sobre mi mismo
de ese dolor ajeno,
tuyo:
Maravilla del Mundo.
¡Oh famélica legión!
Vuestro triunfo es conseguir
una buena digestión;
de postre mejor un yogurt natural,
blanco racializado según los modernos.
¡Oh famélica legión!
He tomado solo el palacio de invierno
y juego al ajedrez con Nadia Krúpskaya.
Mientras, Bronstein impone
medallas al Ejército Rojo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario