Fuimos niños grandes
despreciando el silencio;
éramos el aullido
en el monte.
Éramos ladrillos
sin argamasa,
un golpe de viento.
Fuimos niños grandes
despreciando el silencio;
éramos el aullido
en el monte.
Éramos ladrillos
sin argamasa,
un golpe de viento.
Un sonido tras la puerta. Pasos que arrastran los pies. Voces en la cocina. Acepta la ceniza el cenicero. Soplo la pavesa. Mis dedos tunden...
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