Qué bella es la flor de la cayena,
rosa galana blanca o carmesí.
Hibisco de Jamaica, sus colores
calman el alma y regalan la vista.
Ágrafa, muda y sorda, se contonea;
colora mi ánimo su estampa fina.
El céfiro acaricia pulcra línea.
Verdean los campos, y el color se agita
en ambrosía de arcoíris,
y roza el cielo la bella regalía.
Con hoja ovada o bráctea afilada,
quíntuple viste la corola el pétalo:
rosa china en flor, cayena viva.

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