No tengo fe en ti,
aunque inventes primaveras
y multipliques el pan
con dedos de herida.
No tengo fe en ti
cuando dejo mi voz
contra el muro
y vuelve vacía.
No tengo fe en ti,
aunque camines sobre el agua
y te mires en ella
como si fuera un espejo.
No creo en ti
porque haces del milagro
una costumbre
y del deseo
un gesto que no llega.
No creo en ti,
aunque ardas
con palabras de ley.
No tengo fe
en tu desierto prometido
ni en los oasis
que siempre quedan lejos.
Mi rostro —ya sin salmos—
escupe tinta negra
hacia tus infiernos.
Y aun así,
si una sola vez
arrancaras la maleza
de tu jardín
y no huyeras,
si te quedaras,
entonces,
tal vez,
creería.

Mensaje recibido alto y claro, aquí estas versando con libertad y bien encaminado, en serio, la fe está completamente rota, hablo de la fe en la persona amada, de la fe en las promesas de amar. Este comentario encierra un mensaje subliminar acerca de llevar en literatura un mensaje al lector, algo que te cometé hace un tiempo, aquí, en este poema en concreto está el reto conseguido, que es lo principal, el estilo de cada cual varía según los gustos, poemas libres o rimados, sonetos, eso da igual, yo he quedado satisfecho y lo he leído hasta el final con plácidez, esta línea es la que interesa. Me encanta cuando lo haces de este modo, no sueltes la cuerda compañero. Abrazo.
ResponderEliminarMuchas gracias Jonh. El poema es un viaje de ida y vuelta que alguna vez hemos hecho. Está escrito desde esa experiencia íntima que tenemos y hemos tenido, y tienen y han tenido hacia nosotros. Es cierto que es un poema libre técnicamente donde me he tomado la libertad de incluir alguna rima, sobre todo en la penúltima estrofa para enfatizar ese recorrido amargo de la Fe hacia los demás, en lo que concierne a los sentimientos hacia la persona amada. Me satisface, y mucho, que te haya gustado. Un abrazo.
EliminarQue te hace falta, para obtener esa fe de la que tanto hablas, que imploras al cielo la tinta negra que escupen tus ojos, queriendo ascender a sus infiernos. Que te hace falta, querido compañero...
ResponderEliminarComo me gustan tus letras, Joan, quisiera vivir en ellas. Muchas gracias por dejarme disfrutar de ellas, hoy, las sentí tristes. Un beso.
Muchas gracias Yayone. En estas letras todos hemos vivido alguna, o lo hacemos en el presente, bien de una manera activa o pasiva.
EliminarMe satisface, y mucho, que te haya gustado. Y sí, son tristes, aunque dejan una puerta, la de la Fe, la confianza.
Un beso.
Con que tu fe en la palabra no claudique basta para crear un cielo de poesía.
ResponderEliminarUn cordial saludo desde una fría y ajetreada Buenos Aires.
Fer
Eso espero María, que la Fe en la palabra no claudique.
EliminarUn saludo desde el amanecer que torna día desde Madrid.
Un beso.
Joan
Sin dudas no hay renovación, ni cambio... y la fe es algo desgastado y a la baja estos días.La fe en el amor, la fe en Dios, la fe en los hombres.... hoy necesitamos testimonio, tocar y sentir para tener simplemente un soplo de esperanza.
ResponderEliminarPrecioso trabajo Joan... mi aplauso.
Reme.
Es así Reme. Nos domina el relativismo. La fe y el compromiso (en lo tocante al amor) se han convertido en unas "rara avis." Sin la esperanza, ¿qué nos quedaría?
EliminarCelebro tu reflexión, que comparto. Y como siempre es un placer tenerte por aquí.
Muchas gracias, Reme.
Reme.
EliminarUn beso.
Joan
Pues más bien parece una declaración de fe en toda regla...y aparte la intención, el poema es brillante sin duda alguna.
ResponderEliminarLa esperanza, que es lo último que se pierde, requiere de la fe, aunque esta sea puesta en duda. Ese es el sentido de cerrar el poema con la última estrofa. Aunque esa fe, requiere del concurso de dos.
ResponderEliminarMuchas gracias Pepe.
Un abrazo.
SI, DEJARSE LLEVAR MIENTRAS TE LEÍA HA SIDO COMO LAVA ARDIENTE, LA PASIÓN Y LA REALIDAD CON TANTA BELLEZA ¡MI ENHORABUENA¡¡
ResponderEliminarBesos fuertes,
tRamos
Muchas gracias TRamos.
EliminarMe alegra que te haya gustado.
Besos fuertes.
Joan