Luchan la palabra y el silencio
como un árbol contra el viento.
Se dobla el gesto,
el labio calla.
Se insinúa
la tormenta con el rayo.
Rompo el silencio con mis manos.
—¿Quién amará a la Señorita Yvaine?
El día cerró la puerta,
no amaneció.
Despertó
confiada en los sentidos.
Entonó una canción
en tálamo
cubierto de rosas.
Confundió con mariposas
el roce de polillas.
El apego
hincó
su rodilla.
Imagen de Google Gemini Las mañanas se descubren. El rayo insiste . Las aves buscan el gusano. Cantan. "© Joan Francesc Vivancos Ga...