—¿Quién amará a la Señorita Yvaine?
El día cerró la puerta,
no amaneció.
Despertó
confiada en los sentidos.
Entonó una canción
en tálamo
cubierto de rosas.
Confundió con mariposas
el roce de polillas.
El apego
hincó
su rodilla.
—¿Quién amará a la Señorita Yvaine?
El día cerró la puerta,
no amaneció.
Despertó
confiada en los sentidos.
Entonó una canción
en tálamo
cubierto de rosas.
Confundió con mariposas
el roce de polillas.
El apego
hincó
su rodilla.
Cada paso
una huella.
Cada beso
un recuerdo.
Cada momento
un anhelo.
Cada distancia
un silencio.
Un adiós sin despedida. Sin pañuelo . Un hasta nunca sin volver la vista. Un paso a otra parte. "© Joan Francesc Vivancos Gallego, 2010...