He vivido la crudeza
del sinsabor.
La ausencia,
el no tener
ni la nada en los bolsillos.
He visto amaneceres,
ocasos,
estrellas titilando,
la sombra de la noche.
El ángel
que aún no me ha llevado.
Lóbrega es la noche cerrada que examina, que atribula con la sombra difumando el perfil. Tirana inflige la ausencia de la luna y del titila...
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