Imagen generada por IA
No surcan el cielo las aves,
no migra la cigüeña;
en cornisas se agolpan palomas
y el águila ha quedado sin presa.
En sus nidos los pardales
esconden bajo el ala su tristeza.
Solo el búho queda atento;
el resto acecha en la tiniebla.
Sin lucero del alba
se han arriado las velas.
Los barcos, como pueden,
o navegan o fondean.
El cielo es sombra de larga noche,
San Pedro aguarda en la puerta
y están en el infierno
las calderas dispuestas.
El barquero del Hades se afana
con su barca tan llena;
las almas en el Monte del Miedo
se consumen por la pena.
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