Se preguntaba si estaba loca,
voló como un pájaro sin alas
desde un octavo piso.
Escandió su soneto
por el suelo.
Sus gafas colgaban de la ventana.
Se sirgó con la felicidad que se finge
y así dijo adiós a sus corresponsales.
Se vació el alma en un nido
donde nunca se puso,
sin gorjeos, sin trinos;
soñó y sigue soñando un eterno sueño.
© Joan Francesc Vivancos Gallego, 2010-2026. Todos los derechos reservados. Queda prohibida la reproducción total o parcial de estos versos sin autorización expresa del autor."
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