Alegoría de la geometría, de Hans Sebald Beham (s. XVI).
Imagen tomada de la Wikipedia
A Tristán Tzara
Cuando pregunto cómo
las fosas aúllan,
Señor, mi geometría,
la matemática constante
divaga y se declina
como ellos murmuran
y miden lo importante.
Cómo pica el anzuelo
la lubina
y mira con sus redes el salabre,
el gusano que se engulle
es trampa para el hombre;
todo se destruye y se construye,
flota la favila por el aire.
Así como yo mido
el largo de la sombra
que la noche descubre
con su luz aterradora,
me siento en la bancada
esperando la aurora,
leo impaciente el titilar
de la corriente del arroyo
que refleja la Luna.
Son ellos politopos
de n dimensiones
midiendo y transformando todo
en partes
que se vuelven consistentes.
Aúlla la luna
la medida de las cosas,
se siente muy simpática
meciéndose en su cuna.
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