Se rompen los espejos contra el suelo
y estallan en esquirlas de cristales
con el estruendo de los vendavales
hiriendo sus fragmentos a pospelo.
Caía de mi rostro el negro velo
mientras perdía todos los modales;
con púrpura que brota en los costales
mi cara despertó el agrío ocelo.
Punzaban mis vocales aguijones,
un río desbordaba consonantes
llevándome cautivo en la corriente.
Perdí de los estribos sus aciones,
y al fin me desnudé de las cargantes
miserias que me hirieron agriamente.
Gracias Joan, desde Argentina recepciono tus palabras y te dejo un saludo emocionado. Lo que te he le+ido me ha gustado mucho Tu lirismo es atrapante. besos
ResponderEliminarMuchas gracias a ti Amalia por tu amabilísimo comentario. Recibe un saludo también emocionado desde España. Besos.
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