Fotografía: antena3.com
Gélido véspero de otoño
clandestino y lluvioso,
de grisáceas nubes
como hombres que antaño
paseaban las calles.
Metálica tarde
sin veleidad aparente
con el sol escondido,
sin plomiza torcaza
visitando el balcón.
Jornada pegajosa e hilachosa
igual que la larga telaraña
que espera a la presa
con el prieto sedal.
Día de cielo cenizo,
se visitarán los portales
esperando que escampe
la lluvia enojosa
que insiste y no para.
Día de plomo fundido,
de libro y de manta,
de peli de buenos y malos,
de sopa caliente,
de férvido ocaso
de abrazos y besos.
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