Mi bella luna en creciente
en tu pálida armadura
se detiene mi negrura
que ansía tu beso ardiente.
Sin ti mi ser se resiente
y muta en tosco lo terso,
y lo sacro en lo perverso.
Enseñando mis despojos
te confiesa mis antojos
el poema que te verso.
El poema que te verso
es deseo que perdura
y en lo eterno se asegura
en este vasto Universo.
Donde yo me encuentro inmerso
te tengo siempre presente,
nada en ti es indiferente.
Sin los soles de tus ojos,
sin tus aromas a hinojos,
se halla mi ánimo indolente.
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