Alguien dejó encendida
la caja tonta
con la voz
que resuena poderosa molestando a los vecinos.
El eco impertinente, que retumba
en jabelgadas
paredes, ha roto el silencio en la noche
estallando
el vaso en mil cristales
que se hienden en la piel
y la hieren
con cortes muy finitos,
con tajo abierto
manando púrpura
que pinta las paredes
ensuciándose los sueños con el vidrio fragmentado
en porciones de esquirla
de rojo chino.
Así la noche va pasando
con el matiz de la tristeza,
con arrebol de timidez.
Se pintó de bermellón la madrugada
lo mismo que la suela del zapato
de Louboutin.
No hay comentarios:
Publicar un comentario