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06 abril 2025

Santa posada

 





¿Qué harías mi Dios de mi,

pobre mortal indefenso,

que todo lo que yo pienso 

sé que me aleja de ti?

Que si bien nunca sentí 

yo tener tu puerta abierta,

tu invitación es tan cierta 

que convengo, mi Señor,

que me quitas el dolor 

con amor que me reinserta.


¿Qué puedo de más decir

que tú no hayas hecho ya?

Tú eres el que más me da,

nada te puedo pedir.

El morirse sin vivir

es salirse del camino,

sin yo tener un destino 

que me dirija al final,

desechando lo banal,

arropado en lo divino.

 

¿Qué más hay después del día 

sino la noche sin luna

y sin estrella ninguna

que baile tu melodía?

Dios, señálame la vía

que me enseñe tu morada;

estancia tan deseada

donde acabar yo mis días,

donde tener alegrías,

en esa santa posada?

 

 

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