Encerrado en el claustro,
con la vela expandiendo su dominio,
me enfrento a la letra
que reclama su sitio.
Abierto,
me entrego a la hoja en blanco,
donde el destino
desliza
el pensamiento
por su arduo camino.
Juntando
trocitos de papel,
deshago el pergamino.
No hay comentarios:
Publicar un comentario