Imagen de PxHere
Entre olas de un mar sin fin,
sin orilla,
sin lacia espuma peinando la arena,
me debato en el ir y el venir.
El cielo, plomizo y sin nubes,
no regala su lluvia esquiva
ni bautiza la caricia de la brisa.
Navego sin rumbo, atado por la pena,
sin la roca o rompiente donde acabe
esta travesía sin puerto y sin vela.
Sin la luz de tu sol,
sin del alba el lucero,
te confesé mi amor
y mi cautivo deseo.

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