El mar es lago, balsa, está pacífico,
lo mismo que una sábana estirada
encima de una cama bien tendida.
Se acompasa mi sombra con mis pasos
y sueño con cruzarme con Ana en el paseo.
Me detengo observando el horizonte.
Por un momento escucho yo el silencio.
Muy sincera se esboza mi sonrisa.
Las ráfagas del cielo se difuman.
Está la mar en calma.
Retomo mi camino
aromando vapores de salitre
que la mar me regala bondadosa.
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