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No se espera lo inalcanzable
ni se alcanza lo inesperado.
Nadie cruza un bosque en llamas
pensando que no arde.
No se aguarda lo que no nos llama
ni se busca aquello que no sale al encuentro.
Conviene aceptar lo cierto.
No se lucha por quien nos niega
ni contra los elementos.
Aceptemos lo real,
como el estoico, como el anacoreta,
acompañados de la soledad.
No llames a lo que se cierra,
no fuerces ventanas:
persistir no siempre vale la pena.
Báñate en la realidad,
desciende hasta el fondo del abismo,
y recorre la senda que conduce al cielo.
Solo merece continuar
la sombra que te pertenece:
esa es la cierta,
tu única verdad.
No se aguarda lo que no nos llama
ni se busca aquello que no sale al encuentro.
Conviene aceptar lo cierto.
No se lucha por quien nos niega
ni contra los elementos.
Aceptemos lo real,
como el estoico, como el anacoreta,
acompañados de la soledad.
No llames a lo que se cierra,
no fuerces ventanas:
persistir no siempre vale la pena.
Báñate en la realidad,
desciende hasta el fondo del abismo,
y recorre la senda que conduce al cielo.
Solo merece continuar
la sombra que te pertenece:
esa es la cierta,
tu única verdad.

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