Ni el deseo ni el amor
deshicieron el granito en la garganta.
Sin verbo, sin besos, sin sabernos,
nos olvidamos.
Nos ignoramos mutuamente,
sin nada;
olvidando nuestros nombres
plegamos la vela del olvido.
Ignorante sin peso en la mochila
callo, me trago el silencio
y las palabras que ya no quiero darte.
Queridísima, nada es más sutil
que el hiriente puñal de tus pestañas.

¡Feliz ignorancia! Sí señor. Lo bueno es que siempre seremos ignorantes en algo a no ser los genios, esos lo tienen re difícil. Me ha encantado, es muy original :)
ResponderEliminarLa felicidad de los niños - en su ignorancia - viendo rostros y figuras en las nubes, por ejemplo.
EliminarMe alegra mucho que te haya gustado :)
"No hay nada
ResponderEliminarmás sutil
que la frágil
daga de
tus pestañas"
.Precioso
Muchas gracias Angélica por tu precioso comentario. :)
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