¡Oh! mis entrañas dobladas
se retuercen como un tocadiscos
dando vueltas.
Y canta, y suena,
dando vueltas la peonza
que resuena con su eco melodioso,
con ese runrún de corcheas.
Siento el delirio
del estribillo,
del heráldico autor
que nadie conoce;
¿lo conocen en su casa?
No hay comentarios:
Publicar un comentario