Imagen generada por IA
Yace dormida el alma
y el cuerpo camina
por la senda de la noche,
recorriendo lugares
alumbrados por la luna
y las estrellas.
¿Quién despertará al deseo?
La mente se encamina
por calles de umbría
olvidadas del cuerpo,
sin fanales, sin luces
que oculten la sombra
entre besos en roce.
Yace el cuerpo,
el alma soñando;
es el fulgor del cometa
quien hiere
al deseo dormido.
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