Es en su inmensidad la soledad
el logro más preciado que se obtiene
cuando la vida avanza y se detiene,
y nos regala su serenidad.
Con firme y luminosa honestidad
como la noche al día que sostiene
y lo envuelve de sombra que contiene,
la soledad me da tranquilidad.
Me arropo con el manto de la noche,
con vestido que, oscuro, me protege
de la culpa, la crítica y reproche.
Y con el velo que la luna teje,
no habrá vicios en que mi alma derroche
mi libertad, ni bien del que me aleje.
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